FITZCARRALDO

FITZCARRALDO
FITZCARRALDO. Werner Herzog. Klaus Kinski

domingo, 21 de noviembre de 2010

An Education (Una educación)


TÍTULO ORIGINAL An Education

AÑO 2009

DURACIÓN 95 min.  

PAÍS    Inglaterra 

DIRECTOR Lone Scherfig
GUIÓN Nick Hornby (Libro: Lynn Barber)
MÚSICA Paul Englishby
FOTOGRAFÍA John de Borman
REPARTO Carey Mulligan, Peter Sarsgaard, Alfred Molina, Dominic Cooper, Rosamund Pike, Olivia Williams, Emma Thompson, Matthew Beard, Cara Seymour, Sally Hawkins, Amanda Fairbank-Hynes, Ellie Kendrick
PRODUCTORA BBC Films / Endgame Entertainment / Finola Dwyer Productions / Wildgaze Films
WEB OFICIAL http://www.aneducation.es/
PREMIOS 2009: 3 nominaciones al Oscars: Mejor película, actriz (Mulligan), guión adaptado
2009: Nominada al Globo de Oro: Mejor actriz drama (Mulligan)
2009: BAFTA: Mejor actriz (Carey Mulligan). 8 nominaciones
2009: Sundance: Premio del Público, Mejor fotografía internacional
2009: Premios Independent Spirit: Mejor película extranjera

GÉNERO Drama. Romance | Años 60

Clasificación : Vale la pena


Una educación sobresale, más que por su historia, por las contundentes actuaciones que la soportan. Entre ellas la elogiadísima interpretación  que de una joven de 16  años hace Carey Mulligan, la actriz inglesa  nominada con esta película al Oscar por mejor actriz principal. Porqué la coincidencia en el elogio del papel de la Mulligan? Es una muy buena actuación porque viéndola se tiene la íntima certeza de que la Mulligan debe ser, en la vida real, idéntica a Jenny, que no debió costarle ningún trabajo encarnar a la jovencita inglesa que sueña con ese glamour parisino enmarcado en una burbujeante champaña y, bebiéndola, unos labios carmesí. Se la ve fluir por la historia sin el menor tropiezo, gozándosela y sufriéndosela como si la vida, su propia vida, se le fuera en ello. Es en esa total compenetración donde anida la magia de la actuación. En Una educación seduce el personaje, por su conflicto, por su arrojo, por su autenticidad pero seduce con más vigor la forma como la Mulligan se lo inocula en el cuerpo y en el alma hasta ser, no puede decirse de otra mejor forma, la propia Jenny.

Las grandes actuaciones de la película no deslucen su historia. A fin de cuentas si a la historia le falta vigor o credibilidad, tales debilidades terminan opacando inevitablemente el brillo de las actuaciones. En el cine todo necesita de lo otro y el resplandor de un elemento tiene siempre la capacidad de esparcir su brillo en el entorno. Unas excelentes actuaciones levantan la historia pero no pueden mantenerla;   un gran guión es la plataforma ideal para una buena actuación pero no la asegura.  Una educación es la historia de una joven deslumbrada por lo devaneos de un hombre mayor (Meter Sarsgaard) que se ve de pronto enfrentada al dilema de aceptar la rutilante vida que le ofrece su glamoroso amante  o seguir por la deslucida ruta de su cotidianidad  para llegar a ser alguien a punto de esfuerzo y sacrificio. En el desarrollo de su argumento la película no se extravía en el drama aleccionador ni se banaliza, tampoco, en la comedia pasajera. Tiene de aquello y rescata  valores de esto. Como en la buena educación, el mensaje llega sin la pesadez de su aprendizaje y sin la risa postiza que lo caricaturiza.

No es sólo el brillo propio de las actuaciones (al lado de la Mulligan sobresalen también Alfred Molina, Rosamund Pike, Olivia William y Emma Thomopson) y el buen guión que las encauza lo que hace de Una educación una buena película. El que suceda en Londres y a comienzos de los convulsos y románticos sesentas le da a la película un discreto encanto de época y ambiente. 

Yo también, lo confieso, habría caído rendido frente al rebelde desenfado de Jenny; yo también le hubiera ofrecido, en una lluviosa tarde londinense, llevar su violonchelo en mi carro procurando no poner en evidencia  mi fascinación por ese rostro que se adivina entre los mechones empapados. 

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