FITZCARRALDO

FITZCARRALDO
FITZCARRALDO. Werner Herzog. Klaus Kinski

domingo, 6 de mayo de 2012

LOS VENGADORES



TÍTULO ORIGINALThe Avengers
AÑO2012
DURACIÓN135 min
PAÍSEstados Unidos
DIRECTORJoss Whedon
GUIÓNJoss Whedon (Historia: Joss Whedon, Zak Penn)
MÚSICAAlan Silvestri
FOTOGRAFÍASeamus McGarvey
REPARTORobert Downey Jr.Chris EvansMark RuffaloChris HemsworthScarlett Johansson,
Jeremy RennerTom HiddlestonSamuel L. JacksonCobie SmuldersClark Gregg,
Gwyneth Paltrow,Stellan SkarsgårdStan LeeHarry Dean Stanton
PRODUCTORAMarvel Studios / Paramount Pictures
WEB OFICIALhttp://marvel.com/avengers_movie/
GÉNEROFantásticoAcciónCiencia ficciónAventuras | SuperhéroesCómicMarvel Comics.
3-D

Calificación : Vale la pena

Crecí con los cómics de los sesenta y de los setenta y eso, de entrada, marca una gran diferencia.  Recuerdo la avidez con la que de niño me dedicaba a leer  las aventuras ilustradas de Batman y Robin. Recuerdo, también recuerdo, esa enorme frustración que sentí cuando la capa que mis papás me regalaron (obsequio por comprar un par de tenis marca Croydon) no se extendía como una carpa henchida cuando yo corría como si lo hacía, espectacular y negrísima, la del hombre murciélago.

Los cómics con los que crecí eran, vistos con la distorsión que imprime el paso del tiempo, elementales y simples. El héroe se enfrentaba al villano y cuando la derrota era inminente, un inesperado halo de fuerza invertía el orden de los sucesos y el bien, oculto siempre tras una máscara enigmática, terminaba derrotando a un mal que, aún maltrecho y herido, dejaba anunciado su regreso.

Mis héroes, los de entonces, eran seres esencialmente solitarios, serios y circunspectos. El escaso humor de esas aventuras corría por cuenta de uno que otro malhechor, inteligente y sarcástico, que siempre se burlaba del rol salvador y por ende algo patético de sus alados contrincantes.  Con esas imágenes – y con los sentimientos a ellas ligados -  me quedé por muchos años hasta que vino el reencauche o , mejor, la repotencialización de los héroes de entonces. Así tenía que ser y por supuesto está bien que así haya sido. Batman no podía seguir siendo el héroe rollizo de entonces al que siempre lo salvaba, a última hora, un milagroso bati artefacto. Tenía que sucederlo un Batman apuesto y atlético que entremezclara el charme del millonario Bruno Díaz con ese mundo oscuro en el que, siendo apenas un niño, Batman selló su penumbroso compromiso de luchar contra el mal.

Pese a la avasalladora tecnología y a las huestes de geeks que esta ha congregado, yo sigo prefiriendo, remodelados como lo exige el paso del tiempo y sobre todo como lo piden las nuevas generaciones, el old fashioned de mis héroes de infancia. Me gusta su insobornable soledad, su adusta seriedad, su incapacidad de amar y esa inconfesable inconformidad con el rol de super stars que les tocó afrontar.  Debió ser entonces este anclaje afectivo el que me impidió sumergirme  del todo en Los Vengadores, la muy elogiada película de Marvel Studios, con guión y dirección de Joss Whedon . Los Vengadores es un derroche de entretención bien lograda que reúne a un disímil grupo de super héroes  encargados de librar a la ciudad, cual otra sino Nueva York,  de la amenaza de un temible enemigo.  Durante más de dos horas el espectador se sentirá abrumado por el desparrame de tecnología y de seguro pasará, como dicen los españoles,  un palomitero  buen rato.

Pero más allá de sus atributos de una buena entretención, Los Aventureros deja - o al menos a mí me dejó – una sensación de atiborre donde tanta espectacularidad deja el sinsabor del vacío; un despliegue cuasi ilimitado donde lo más termina siendo menos. Pareciera una necedad descalificar esta película por la pobreza de su historia pero es evidente que en Los Vengadores todo el peso narrativo se dejó en los hombros de sus personajes que más que afrontar su cometido guerrero lo que hacen es disfrutar la encomienda que se les hizo. Todos ellos lucen mejor solos que acompañados porque están hechos, lo repito, para la lucha solitaria. Cuando a mis grandes héroes de la infancia los juntaron  bajo el dudoso rótulo de los Superamigos fue evidente como la unión lejos de realzar sus virtudes  terminó diluyendo su carisma.

Los fanáticos dirán - y razón quizás no les faltará -  que estamos ante una epopeya básica escrita sin grandilocuencias pero sí con la precisión emotiva de la fantasía; que esta reunión marveliana de grandes superhéroes es un crossover frenético y que el no la haya disfrutado es porque sus tornillos, de tan bien apretados que están, lo han privado de gozarse este fascinante desvarío.  Puede que así sea pero tengo que decir, a contracorriente de casi todo lo que he leído sobre Los Vengadores, que me pareció, más que una buena película, un video juego bien amplificado que cumple satisfactoriamente con su objetivo elemental de entretener pero sin dejar huella alguna. La historia es lineal y sosa y el esfuerzo por evitar que sus protagonistas se opaquen entre sí termina dando por resultado un grupo que sobresale por su falta de cohesión. En medio de esta congregación un  tanto forzada de super estrellas sobresalen sin lugar a dudas Iron Man y Hulk pero no por que encarnen realmente al héroe que batalla por una gran causa sino porque tienen la inteligencia, esencialmente humana, de burlarse de sí mismos y de todos aquellos que los rodean.

Los vengadores es una película para gozársela sin circunloquios analíticos o intelectuales. Es eso lo que explica su enorme aceptación entre un público que siempre está dispuesto a rendirse, extasiado,  ante unos seres extraordinarios que no se cansan de luchar contra un enemigo cada vez más sofisticado y creativo. 

Personalmente creo que la verdadera renovación de nuestros queridos super héroes no está en la cantidad de rayos letales que se disparen en batallas cuasi cósmicas ni, tampoco, en la banalización, tiznada de humor,  de sus misiones.  Creo que su nueva versión debe apuntar hacia enemigos más discretos y anónimos pero no por eso menos agresivos y contundentes como pueden serlo, sin duda, aquellos que llevamos dentro. Mi muy querido Batman es un perfecto ejemplo.                    

No hay comentarios: