FITZCARRALDO

FITZCARRALDO
FITZCARRALDO. Werner Herzog. Klaus Kinski

martes, 23 de noviembre de 2010

La cinta blanca


TÍTULO ORIGINAL Das weisse Band - Eine deutsche Kindergeschichte (The White Ribbon)

AÑO 2009 

DURACIÓN 145 min.    

PAÍS    Alemania 

DIRECTOR Michael Haneke
GUIÓN Michael Haneke
MÚSICA Varios
FOTOGRAFÍA Christian Berger (B&W)
REPARTO Susanne Lothar, Ulrich Tukur, Burghart Klaussner, Josef Bierbichler, Marisa Growaldt, Steffi Kühnert, Michael Schenk, Janina Fautz, Michael Kranz, Jadea Mercedes Diaz, Theo Trebs
PRODUCTORA Coproducción Alemania-Austria-Francia; Les Films du Losange / Wega Film / X-Filme Creative Pool
WEB OFICIAL http://dasweisseband.x-verleih.de/
PREMIOS 2009: Nominada al Oscar: Mejor película de habla no inglesa
2009: Globos de Oro: Mejor película de habla no inglesa
2009: Festival de Cannes: Palma de Oro (mejor película), premio FIPRESCI
2009: Premios del cine europeo: Mejor película, director, guión. 4 nominaciones

GÉNERO Drama. Intriga | Infancia. Vida rural


Clasificación : Muy recomendada

Perturbadora es una palabra adecuada para expresar esa suerte de desazón que queda luego de ver La Cinta Blanca. En la antesala de la primera guerra mundial un pueblo alemán es el escenario para el desfile las aberraciones - tan propias, tan emblemáticas -  de la condición humana. Allí se dan cita las figuras arquetípicas de cualquier comunidad: el médico, el pastor, la comadrona, el burgués, el campesino, los infaltables niños…. y, en medio de ellos, un mal espeso que lejos de aterrorizar se adhiere a las paredes mismas de la existencia como una lava silenciosa que se alberga con tanta facilidad en el torvo comportamiento de un adulto decadente como en la inocencia de un niño que está apenas a un paso, quien lo creyera, de la atrocidad.

El propósito de La Cinta Blanca no es narrativo; no pretende, con apego a la vieja fórmula,  ir contándonos una historia para  develarnos  su desenlace. La intención de Haneke su director es otra. Lo suyo es, con indudable maestría,  perturbarnos con unas imágenes en cuya austeridad recae precisamente su contundencia comunicativa. Perturbarnos con unos seres que deambulan entre la condena y la perdición y que nos son  incómodamente cercanos. 

Uno de los méritos de La Cinta Blanca es revelar, como connatural a la convivencia humana, la presencia del mal, pero hacerlo sin tono de denuncia, sin fáciles aspavientos de moralidad. Lo que hace Haneke, lo que viene haciendo desde El Séptimo Continente  y desde La Profesora de Piano, es una inmersión en los subterfugios atemporales del alma humana. Es allá donde todos de alguna forma terminamos reconociéndonos, incriminándonos y culpándonos sin que emerja la siempre cómoda dicotomía entre el bien y el mal. En La Cinta Blanca ni hay un triunfo reconfortante ni hay, tampoco, una moraleja con intenciones de reconciliación existencial. Hay un ojo implacable y lúcido puesto sobre las fragilidades de la condición humana. Poco importa, para efectos de apreciar e interiorizar  esta película, si su visión sobre el hombre y su relación con el otro es pesarosa, acertada  o sombría. Sea la que fuere lo innegable es la contundencia del lenguaje que emplea. Su fotografía es sobrecogedora, su ambientación impecable, sus actores soberbios y su puesta en escena trabajo de maestro.

Suele suceder que al evaluar una película confundimos la grandeza de alguno o algunos  de sus personajes o su propia temática con  su valor narrativo y estético.  Puede parecer, por ejemplo, que el concepto que Haneke tiene sobre la naturaleza humana es oscuro o, incluso, enfermizo y se puede, legítimamente, diferir de tal apreciación pero eso no debe impedirnos poder apreciar la excelencia de su lenguaje cinematográfico, la calidad que diferencia su obra del repertorio habitual con el que solemos toparnos en la cartelera comercial.

Alguien ha dicho que La Cinta Blanca es una obra maestra; otros, quizás menos apasionados, han dicho que El color de sus ojos, la cinta argentina ganadora en el 2009 del Oscar a mejor película de habla no inglesa, no se compara con la coproducción austro alemana  y que debió ser La Cinta Blanca la galardonada en esta contienda. Desde una perspectiva objetiva y respetuosa de la diversidad de gustos y opiniones,  La Cinta Blanca merecía, a mi juicio y de lejos,  el premio de la Academia. El habérselo negado no hace otra cosa  que enaltecerla.


El cine de Haneke agrede sin lastimar, inquieta sin ofender, pregunta para nunca responder y es por eso que a la salida de la sala nos asalta un equívoco sentimiento que se debate entre el olvido de todo lo que vimos y su dolorosa permanencia en nuestra memoria.  

lunes, 22 de noviembre de 2010

Up in the Air


TÍTULO ORIGINAL Up in the Air

AÑO 2009 

DURACIÓN 109 min.    

PAÍS    Estados Unidos 

DIRECTOR Jason Reitman
GUIÓN Jason Reitman, Sheldon Turner (Novela: Walter Kirn)
MÚSICA Rolfe Kent
FOTOGRAFÍA Eric Steelberg
REPARTO George Clooney, Vera Farmiga, Anna Kendrick, Jason Bateman, Tamala Jones, J.K. Simmons, Danny McBride, Chris Lowell, Zach Galifianakis, Steve Eastin
PRODUCTORA Paramount Pictures / Hard C / The Montecito Picture Company
WEB OFICIAL http://www.theupintheairmovie.com/
PREMIOS 2009: Oscars: 6 nominaciones, incluyendo mejor película
2009: Globos de Oro: Mejor guión. 6 nominaciones

GÉNERO Comedia. Drama | Comedia dramática

Clasificación : Muy recomendada

La idea recurrente en las charlas que dicta el ejecutivo Ryan Bingham (George Clooney) es que si aligeramos los morrales que cargamos, nos sentiremos más libres y más felices. Vaciarlos, dice él, de aquellas personas y cosas que alguna vez nos echamos a cuestas sin saber muy bien ni el porqué ni el para qué. Si logramos restarle peso a esos equipajes cotidianos nos tallarán menos en los hombros sus correas y  el viaje que hagamos con ellos será más placentero. Lo dice él, para quien no existe el concepto de hogar; para él sólo hay lugares transitorios donde pernoctar y de los cuales migrar pronto porque siempre hay un vuelo próximo a decolar. Su ingrato oficio, además del dictar estas esporádicas charlas, es el despido de personal. Se le contrata para que le informe a la gente la decisión adoptada y para que minimice, para la empresa, los efectos negativos de la medida.

Up in the air nos muestra inicialmente a un Ryan seguro y práctico que domina no sólo el oficio del despido de personal sino la compleja faena que implica viajar constantemente. Empaca y desempaca en segundos sin las nefastas arrugas que quedan en la ropa del viajero inexperto; solventa las colas con destreza y siempre encuentra el reconocimiento y el saludo por nombre de las personas que trabajan en los aeropuertos y en los aviones. Su sueño como viajero frecuente es acumular un insólito número de millas para escalar aún más en las gradas de los viajeros exclusivos.

Un estilo de vida como este rima mal con cualquier compromiso y riñe también con todo lo que tenga el más mínimo componente de apego.  La cosa parece atractiva, más que por sus reales connotaciones y repercusiones, por lo atractivo que es el propio Clooney. Ryan luce impecable,  apuesto y seductor al punto de parecer ser que, todas tres, son consecuencia de este ir por el mundo sin equipajes pesados y especialmente de vivir la vida sin ese alguien que rutinariamente nos espere al final del día.

Un encuentro casual en el bar de un hotel parece desestabilizar ese reino de levedad y control. Ryan conoce a otra ejecutiva (Vera Farmiga) que al igual que él también tiene una programación asfixiante de viajes. Con la sofisticación que sólo dan los años bien administrados, la mujer le insinúa a Ryan el juego de verse cuando sus itinerarios coincidan  en el fugaz y placentero encuentro de una habitación de hotel. Pero el juego no resulta tan volátil como se lo propusieron porque la satisfacción momentánea siempre provoca el deseo de su alargue y el alargue invade, inevitablemente, los espacios labrados por la soledad y el egoísmo.

De estas vida viajeras trata  Up in the air, tratamiento que ni cae en melodrama, ni tampoco en la comedia ordinaria. El drama se plantea sin tragedias y para ello la narración echa mano, en una muy  buena y refinada dosis, del humor. Es precisamente esta ponderación equilibrada de elementos la que hace de Up in the air una película muy grata de ver y que supera, con creces,  el placer de la mera entretención. Se piensa durante la proyección y tambén después de ella. Pero no es el pensamiento oscuro y denso del drama; es el pensamiento que pese a su levedad perdura.

Un in the air tiene un mérito poco frecuente: se trata de una película que pudo ser una comedia prescindible o un drama de olvido fácil y sin embargo alcanzó un nivel muy superior. Al verla queda en la retina esa desconcertante y a la vez grata impresión de habernos topado con una película que dejar ver , sin aspavientos ni pretensiones,  la fineza de su elaboración y la sutileza de su mensaje.

Sobresalen, al lado de Clooney, sus dos compañeras de formula: Anna Kendiick y Vera Farmiga. La primera en el muy bien logrado papel de una jovencita impetuosa e inexperta y la segunda con esa discreta distinción  que regalan los años bien manejados.

Y algo más hay que decir de Clooney, su protagonista. En todas las premiaciones de comienzos de año las cámaras no dejan de perseguirlo y él de perseguirlas a ellas. Pero si los lentes le han sido generosos, los premios lo han esquivado. Y no es justo porque Clooney ha entendido bien que no es su Omega Look  lo que lo hace un buen actor. El tiene madera y así lo ha demostrado, además de Up in the air, en películas como Quemar después de leer de los hermanos Cohen y Confesiones de una mente peligrosa donde además de actuar dirige. Pero pasa que su pelo grisáceo y su mirada de galán vienen desde siempre desplazando su talento actoral. Llegará la hora en que el ocaso de la belleza permita ver otras cosas. 

Es probable que Clooney se esté preguntando  si  un poco de peso en su mochila no le ayudará a detenerse en los lugares que solo se entienden y disfrutan quedándose en ellos. 

domingo, 21 de noviembre de 2010

An Education (Una educación)


TÍTULO ORIGINAL An Education

AÑO 2009

DURACIÓN 95 min.  

PAÍS    Inglaterra 

DIRECTOR Lone Scherfig
GUIÓN Nick Hornby (Libro: Lynn Barber)
MÚSICA Paul Englishby
FOTOGRAFÍA John de Borman
REPARTO Carey Mulligan, Peter Sarsgaard, Alfred Molina, Dominic Cooper, Rosamund Pike, Olivia Williams, Emma Thompson, Matthew Beard, Cara Seymour, Sally Hawkins, Amanda Fairbank-Hynes, Ellie Kendrick
PRODUCTORA BBC Films / Endgame Entertainment / Finola Dwyer Productions / Wildgaze Films
WEB OFICIAL http://www.aneducation.es/
PREMIOS 2009: 3 nominaciones al Oscars: Mejor película, actriz (Mulligan), guión adaptado
2009: Nominada al Globo de Oro: Mejor actriz drama (Mulligan)
2009: BAFTA: Mejor actriz (Carey Mulligan). 8 nominaciones
2009: Sundance: Premio del Público, Mejor fotografía internacional
2009: Premios Independent Spirit: Mejor película extranjera

GÉNERO Drama. Romance | Años 60

Clasificación : Vale la pena


Una educación sobresale, más que por su historia, por las contundentes actuaciones que la soportan. Entre ellas la elogiadísima interpretación  que de una joven de 16  años hace Carey Mulligan, la actriz inglesa  nominada con esta película al Oscar por mejor actriz principal. Porqué la coincidencia en el elogio del papel de la Mulligan? Es una muy buena actuación porque viéndola se tiene la íntima certeza de que la Mulligan debe ser, en la vida real, idéntica a Jenny, que no debió costarle ningún trabajo encarnar a la jovencita inglesa que sueña con ese glamour parisino enmarcado en una burbujeante champaña y, bebiéndola, unos labios carmesí. Se la ve fluir por la historia sin el menor tropiezo, gozándosela y sufriéndosela como si la vida, su propia vida, se le fuera en ello. Es en esa total compenetración donde anida la magia de la actuación. En Una educación seduce el personaje, por su conflicto, por su arrojo, por su autenticidad pero seduce con más vigor la forma como la Mulligan se lo inocula en el cuerpo y en el alma hasta ser, no puede decirse de otra mejor forma, la propia Jenny.

Las grandes actuaciones de la película no deslucen su historia. A fin de cuentas si a la historia le falta vigor o credibilidad, tales debilidades terminan opacando inevitablemente el brillo de las actuaciones. En el cine todo necesita de lo otro y el resplandor de un elemento tiene siempre la capacidad de esparcir su brillo en el entorno. Unas excelentes actuaciones levantan la historia pero no pueden mantenerla;   un gran guión es la plataforma ideal para una buena actuación pero no la asegura.  Una educación es la historia de una joven deslumbrada por lo devaneos de un hombre mayor (Meter Sarsgaard) que se ve de pronto enfrentada al dilema de aceptar la rutilante vida que le ofrece su glamoroso amante  o seguir por la deslucida ruta de su cotidianidad  para llegar a ser alguien a punto de esfuerzo y sacrificio. En el desarrollo de su argumento la película no se extravía en el drama aleccionador ni se banaliza, tampoco, en la comedia pasajera. Tiene de aquello y rescata  valores de esto. Como en la buena educación, el mensaje llega sin la pesadez de su aprendizaje y sin la risa postiza que lo caricaturiza.

No es sólo el brillo propio de las actuaciones (al lado de la Mulligan sobresalen también Alfred Molina, Rosamund Pike, Olivia William y Emma Thomopson) y el buen guión que las encauza lo que hace de Una educación una buena película. El que suceda en Londres y a comienzos de los convulsos y románticos sesentas le da a la película un discreto encanto de época y ambiente. 

Yo también, lo confieso, habría caído rendido frente al rebelde desenfado de Jenny; yo también le hubiera ofrecido, en una lluviosa tarde londinense, llevar su violonchelo en mi carro procurando no poner en evidencia  mi fascinación por ese rostro que se adivina entre los mechones empapados. 

sábado, 20 de noviembre de 2010

En tierra hostil (The Hurt Locker)


TÍTULO ORIGINAL The Hurt Locker
AÑO 2008 

DURACIÓN 125 min. 

PAÍS   Estados Unidos

DIRECTOR Kathryn Bigelow
GUIÓN Mark Boal
MÚSICA Marco Beltrami, Buck Sanders
FOTOGRAFÍA Barry Ackroyd
REPARTO Jeremy Renner, Anthony Mackie, Brian Geraghty, Guy Pearce, Ralph Fiennes, David Morse, Christian Camargo, Evangeline Lilly
PRODUCTORA Summit Entertainment / First Light Production / Kingsgate Films
WEB OFICIAL http://thehurtlocker-movie.com/
PREMIOS 2009: 6 Oscars, incluyendo película, dirección. 9 nominaciones
2009: 3 nominaciones al Globos de Oro: Mejor película drama, director, guión
2009: 6 Premios BAFTA, incluyendo película, director, guión. 8 nominaciones
2008: Festival de Venecia: Nominada al León de Oro
GÉNERO Bélico. Acción. Thriller. Drama | Guerra de Iraq. Cine independiente USA

Clasificación : Muy recomendada

Acabo de leer que en el Bafta 2010, la premiación anual de la academia británica de cine, Zona de miedo o Tierra hostil fue la triunfadora, incluido el reconocimiento como mejor película. Es el desquite anticipado de su directora Kathryn Bigelow por el más que cantado e inminente triunfo de James Cameron, su ex esposo, en la noche de los Oscares con la azulada y hermosa Avatar.

Zona de miedo es una película inusual. Al calificarla de inusual eludo el rótulo de dura porque me parece casi un pleonasmo tildar de dura a una película cuyo tema central y único es el día a día de un grupo de la armada norteamericana dedicado en Irak a la desactivación de explosivos. Inusual porque no es la clásica película de guerra con una nítida confrontación  entre dos bandos. En Zona de miedo el adversario es difuso; los miembros  de la brigada luchan contra un cable sospechoso al cabo del cual puede aguardarlos una detonación mortal; luchan contra las miradas esquivas de los balcones que pueden ser asesinas o simplemente curiosas; luchan contra el polvo inclemente e hirviente que se cuela por la infinidad de grietas de una ciudad en ruinas; luchan entre ellos porque entienden de maneras muy distintas el sentido de la vida y luchan consigo mismos porque sus pasados los doblegan y esclavizan.

El ritmo de Zona de miedo también es particular. No es la clásica tensión de lo que está por suceder; es una tensión amorfa que se sostiene sin definición. Es una tensión convertida en estatus permanente, no una tensión puesta al servicio de un desenlace. El tiempo transcurre y uno presiente que así se desactiven bombas o estas estallen con sus estruendos de devastación, ni lo uno ni lo otro servirá como escenario de conclusión. Zona de miedo, uno lo presiente confusamente desde el comienzo, no tiene ni comienzo ni  fin. Sucede accidentalmente en una localización geográfica determinada pero no es el testimonio de una guerra determinada. Es el testimonio de todas las guerras y de cómo ellas crean perfiles humanos insólitos e indescifrables en los que aún se hacen presentes la compasión por el dolor ajeno y la revisión del sentido de la vida.

Por todo lo anterior de poco o nada sirve contar lo que pasa en Zona de miedo. Sus sucesos se entrelazan con el simple capricho de lo que acontece. La película no tiene pretensiones de mensaje ni quiere tampoco denunciar atrocidades. Quiere y logra, a la mejor manera del buen cine, detener sus ojos en la angustia de un rostro, en el calor insufrible que taladra las sienes, en el absurdo alienante de un gigantesco mostrador atiborrado de cereales…

Zona de miedo sobresale porque reúne muchas cosas buenas (dirección , guión, actuaciones etc.) pero su valor las trasciende o, mejor, las olvida. A uno después de verla se le queda, adherida en quien sabe donde,  una leve sensación de asfixia que, paradójicamente, permite respirar mejor

Invictus


TÍTULO ORIGINAL Invictus (The Human Factor)

AÑO 2009 

DURACIÓN 134 min.   

PAÍS    Estados Unidos

DIRECTOR Clint Eastwood
GUIÓN Anthony Peckham (Libro: John Carlin)
MÚSICA Kyle Eastwood, Michael Stevens
FOTOGRAFÍA Tom Stern
REPARTO Morgan Freeman, Matt Damon, Tony Kgoroge, Julian Lewis Jones, Adjoa Andoh, Patrick Mofokeng, Matt Stern, Leleti Khumalo
PRODUCTORA Warner Bros. Pictures / Spyglass Entertainment / Malpaso Productions / Revelations Entertainment
WEB OFICIAL http://invictusmovie.warnerbros.com/
PREMIOS 2009: 2 nominaciones al Oscars: Actor (Freeman), actor secundario (Damon)
2009: 3 nominaciones al Globo de Oro: Director, actor (Freeman), actor sec. (Damon)

GÉNERO Drama | Biográfico. Racismo. Deporte. Rugby. Basado en hechos reales


Clasificación : Buen plan

Muchas expectativas recaen sobre el recién electo presidente de Sudáfrica, Nelson Mandela (Morgan Freeman). Después de años de injusta reclusión el líder negro se propone  reconducir por buen cauce el destino de su maltrecha patria. Lo rodea la creciente tensión entre blancos y negros. En medio de la crisis desoladora que lo rodea,  visualiza una veta que le puede dar jugosos dividendos políticos. Se trata del equipo local de rugby conformado en su mayoría  por jugadores blancos. Es precisamente esta conformación la que ha despertado el recelo de la población negra, recelo que linda con el abierto desprecio por el mediocre rendimiento deportivo del equipo nacional. Y es al borde de una profunda crisis que conduciría a su disolución cuando interviene Mandela para proponerle al líder del equipo Francois Peinar (Matt Damon), a   los jugadores del equipo y al país entero que crean en sí mismos y estos  en su seleccionado. 

La sede del mundial de  rugby en 1995 le corresponde a Sudáfrica y que mejor escenario que este para que alrededor de un equipo desvalorizado se una población signada por la adversidad y el conflicto interno. Lo que sigue está escrito: arduos entrenamientos, estadios llenos, un país en vilo, victorias angustiosas y un final apoteósico impensable sin una cámara lenta y un triunfo cuando el tiempo se agota.

Imposible desconocer el inmenso valor de este líder. Invictus lo presenta como el hombre afable que cada mañana les pregunta a sus guardaespaldas por sus familias; como el hombre que elogia respetuosamente la elegancia y la belleza de sus colaboradoras. El director, Clint Estwood, le rinde un merecido homenaje al hombre que después de una infame reclusión ondea, frente a un país desgarrado por el odio, la bandera del perdón. Imposible no sumarse al coro unánime de la admiración y el elogio. 

Todo lo anterior conduciría a pensar que Invictus tendría que ser, por una suerte de contagio entre película y personaje, una gran película y, la verdad, no hay tal. Invictus es un gran entretenimiento apoyado en una figura deslumbrante y seductora. Sin embargo su historia desperdicia al personaje y se limita, echando mano de unos recursos desgastados, a la emoción creciente que alcanzará su éxtasis en la confrontación deportiva del final. La idea es que el espectador quede feliz,  con la impresión final de un triunfo de último minuto. 

Invictus está bien concebida como pieza de entretenimiento. La pregunta que queda es si la película habría cambiado significativamente si el promotor del equipo local hubiera sido, no el presidente electo con su áurea de heroísmo, sino un dirigente deportivo anónimo . Personalmente creo que la cosa no hubiera cambiado mucho y que la emoción deparada por el cronómetro acercándose a cero también nos la hubiera dado un Invictus sin Mandela.

Que una película nos incite a buscar más información de un personaje valioso o que nos empuje a reconocer la meritoria labor de un gran líder, es cosa que al cine hay que agradecerle y reconocerle. Pero tales efectos no hacen buena a la película que los provoca. 

Eastwood, Freeman y Damon se  limitaron  a hacer un  trabajo correcto y pasable y el cine, el cine que perdura, exige mucho más que eso. Los tres lo saben mejor que nadie.   

jueves, 18 de noviembre de 2010

COCO ANTES DE CHANEL


TÍTULO ORIGINAL Coco avant Chanel

AÑO 2009 

DURACIÓN 110 min.  

PAÍS   Francia

DIRECTOR Anne Fontaine
GUIÓN Christopher Hampton, Anne Fontaine, Camille Fontaine, Anne Wiazemsky (Libro: Edmonde Charles-Roux)
MÚSICA Alexandre Desplat
FOTOGRAFÍA Christophe Beaucarne
REPARTO Audrey Tautou, Alessandro Nivola, Marie Gillain, Emmanuelle Devos, Benoît Poelvoorde
PRODUCTORA Haut et Court / Warner Bros. France / France 2 Cinéma / Canal + / Ciné-@ / Ciné Cinéma
PREMIOS 2009: Oscar: Nominada al mejor vestuario
2009: Premios del cine europeo: 3 nominaciones: música, premio a la excelencia, premio del público.

GÉNERO Drama | Biográfico. Moda

Clasificación : Vale la pena

Gabrielle, una niña que tendrá unos cinco años, callada y retraída, es internada en un orfanato dirigido por religiosas. Al entrar  fija su mirada de niña asustada es en esa suerte de pajarraco blanco que las monjas llevan por sombrero.  Es esa mirada la que nos hace presentir, desde el comienzo de la historia, que Gabrielle tiene un talento especial, una finísima sensibilidad hacia los atuendos, esa suerte de disfraces que por  muy distintas razones desde siempre los hombres nos hemos colgado para ocultar y, también, insinuar nuestra desnudez.

Coco antes de Chanel  cuenta los primeros años de Gabrielle  una modesta niña que desde muy temprano deja ver  su inconformidad creativa con el modo de vestir que la rodea. Es ella misma la que empieza, con su vestir adusto y un tanto masculino, a diferenciarse de una moda femenina marcada por la exuberancia sin gusto; una moda  que privilegia el vestido y menosprecia, como si tratase simplemente de un maniquí, a quien lo lleva.

La película se centra en esta Gabrielle a quien desde muy temprano se la llama Coco.  Una mujer que no sólo se reveló  contra el modo de vestir de su momento, sino que disintió del modo mismo de entender y valorar, en pareja y en sociedad, el rol de la mujer. Veía, con una mezcla de pesar y asco, como las mujeres que la rodeaban centraban todos sus anhelos en un hombre idealizado que las haría reinas. Como la inmortal Emma de Madame Bovary,  todas obnubiladas por la romántica caricatura de la espera apasionada de su príncipe azul. Ella, la desconcertante y deslumbrante Coco, no podía ser como las otras. Ni en el vestir ni, mucho menos, en la manera de ser. A fin de cuentas para la Coco en el vestir se revela la forma de ser. 

Anne Fontaine la directora de Coco antes de Chanel  intentó resaltar los rasgos de un personaje sobre el cual se pueden construir - y se han construido ya -  historias repletas de rebeldía, creatividad y pasión. Que tanto lo haya logrado la Fontaine en Coco antes de Chanel  es cuestión de gustos y apreciaciones subjetivas. Yo me atrevería a decir que Coco gusta y entretiene pero no zarandea, no conmueve. El personaje, encarnado por la bella Audrey Tautou, nos atrae sin llegar a enamorarnos. Quizás se deba - y eso sería un punto a favor de la película - a que así precisamente era la Coco: encantadora pero a la vez inaccesible, turbulenta pero siempre distante y fría. En esto la interpretación que hace la Tautou de Coco se diferencia abiertamente de la interpretación que su coterránea Marion Cotillard hizo de la gran Edith Piaf en la Vie en Rose. Personalmente no creo que de esta comparación deba resultar ganadora la actuación de la Cotillard. Lo que sucede es que siendo ambos fascinantes como personajes, la Piaf era un torrente incontrolado de sentimientos y pasiones mientras que la Coco era, como sus elegantes diseños, sobriedad y cuando más insinuación, nunca provocación. Ambas actrices logran trasmitir tan disímiles temperamentos. 

Varias cosas por destacar de Coco antes de Chanel: la escena del mar que nos muestra a los pescadores con su botín de pescados plateados que luego serán  la imagen de una camiseta o  el motivo de un exuberante sombrero; las frases ácidas y cortantes con las que Coco juzgaba sin compasión a una sociedad adherida a valores de pacotilla y la escena final en la que,  servida por la multiplicación de imágenes que provocan los espejos, la cámara nos deleita con el desfile de modelos y, entre ellas, siempre discreta, siempre enigmática, sentada en la escalera, la bella Coco. 

Hay películas que tan pronto empiezan nos activan el sensor de la apreciación crítica; hay otras en cambio, como Coco antes de Chanel, que nos lo adormecen y nos dejan pasearnos sin prevención por una historia a la que quizás pudo faltarle ritmo, fondo y tensión pero a la que le sobró, como a un buen diseño, belleza, discreción y el secreto encanto de la insinuación.

martes, 16 de noviembre de 2010

Nine


TÍTULO ORIGINAL Nine

AÑO 2009 

DURACIÓN 112 min.

PAÍS    Estados Unidos

DIRECTOR Rob Marshall
GUIÓN Michael Tolkin, Anthony Minghella (Remake: Federico Fellini, Ennio Flaiano, Tullio Pinelli, Brunello Rondi, Arthur L. Kopit)
MÚSICA Maury Yeston
FOTOGRAFÍA Dion Beebe
REPARTO Daniel Day-Lewis, Marion Cotillard, Penélope Cruz, Kate Hudson, Nicole Kidman, Judi Dench, Stacy Ferguson, Sophia Loren
PRODUCTORA The Weinstein Company / Relativity Media
PREMIOS 2009: 4 nominaciones al Oscars: Actriz de reparto (Cruz), canción, direcc. artíst., vestuario
2009: 5 nominaciones al Globos de Oro, incluyendo película comedia o musical, canción
GÉNERO Musical. Drama | Remake. Baile. Cine dentro del cine

Clasificación : Mejor quedarse en casa

Nine es una muestra más, una entre tantas,  de esas películas que abundan en repartos estelares, en producciones impecables, en fotografías deslumbrantes pero que olvidan, con  un intolerable descaro,  que el cine es sobre todo el relato de una historia, el entramado, apoteósico o anónimo,  de unos seres y unos hechos que nos transportan, desde la butaca del espectador, a otros planos de vida ayudándonos de alguna manera a completar el nuestro, ansioso siempre de otras vivencias distantes de nuestra cotidianeidad.

La película del director Rob Marshall en el remake de un musical de Broadway del año 82. Este a su vez también fue un remake de Ocho y Medio, la película del maestro Fellini. El hecho de ser el remake de un remake ya la da a Nine la desventaja de entrar por la puerta de atrás, de comenzar el partido con el marcador en contra. La verdad es que, sin poder achacárselo a sus antecedentes cinematográficos, Nine no es más que un collage de unos buenos sketchs musicales que no es lo mismo que decir que sea un buen musical. Su historia central, la del director cinematográfico Guido Conti (Daniel Day-Lewis) quien después de su última película  no encuentra la idea que lo redima frente a un público insatisfecho  y a una crítica inclemente por el nivel de sus ultimas películas,  pudo aprovecharse mejor para impedir  que terminara como termina Nine: opacada por la excesiva  pasarela de estrellas que acudieron al llamado de Marshall. A las estrellas del celuloide, eso está más que probado, les gusta reunirse  de vez en cuando  para entretenerse un rato y asegurarle de paso a su amigo, sea el director, sea el productor o sean ambos,  el señuelo taquillero de un reparto estelar.

Nine gusta por pedazos, no como pieza entera. Gustan algunos de sus montajes musicales porque están bien hechos y explotan la fascinación de unas coreografías muy bien sincronizadas y, uno de ellos especialmente, la magia incomparable del blanco y negro. Pero de allí a decir que en Nine hay película, hay un enorme e intransitable trecho. La mente en blanco del artista, su desesperado bloqueo creativo no pasan de ser en la historia unas tímidas insinuaciones ahogadas en el esplendor que debía dársele a todas y cada una de las divas invitadas. Madre, esposa, amante, consejera, compañera y musa…. de todo tuvo este Guido a quien la estrella de la fortuna - o del infortunio - sólo le concedió mujeres hermosas. A cada una le tocó su lucimiento. En la escena unas lo hicieron mejor que otras y otras o, mejor, otra, la Loren,  no tuvo que hacer nada porque lo suyo era simplemente posar.

De este firmamento femenino, excesivo a mi gusto, hay que rescatar a la Cotillard que hace un trabajo sobresaliente allí donde la consigna era, más que actuar, simplemente posar. Quizás contó con la suerte de encarnar el personaje menos frívolo y eso le permitió demostrar sus virtudes escénicas.

A Penélope la queremos mucho y quizás no debiéramos quererla  tanto. Le estamos haciendo daño.  Postularla por su papel en Nine a mejor actriz de reparto me parece, como el firmamento femenino de la película, excesivo.  Las piruetas que hace arropada en el sensual satín no dan para tanto. A ella el lente la consiente, la cámara la acaricia  y eso lo saben bien los directores que la buscan y ella que sabe girar cuando entornar esos ojazos negros que tiene. Otros galardones han de haber para premiar esos encantos pero no el Oscar a la mejor actriz de reparto. 

Al encenderse las luces de la sala, desaparecido el firmamento femenino que había resplandecido minutos antes, Nine pasa, inadvertida, al cajón del olvido.